Uno es una imagen que puedes imprimir un millón de veces gratis. La otra es un objeto físico que compras de uno en uno.
Usa un código QR salvo que tengas un motivo concreto para no hacerlo. Crearlo no cuesta nada, reproducirlo tampoco y funciona en todos los teléfonos vendidos en la última década sin necesidad de app. El NFC cuesta dinero por cada etiqueta y deja fuera, sin que te des cuenta, a una parte de tu público.
El NFC es la mejor herramienta en un conjunto reducido de casos: cuando el objeto que se toca es reutilizable en lugar de impreso, cuando tiene que funcionar a oscuras o cuando quieres que la interacción se sienta como un solo gesto en vez de dos. Son casos reales, pero son la minoría.
La prueba honesta: si ibas a imprimir la pieza de todos modos, imprime un código QR. Si vas a comprar un objeto físico para cada cliente o local, calcula el precio del NFC y compara.
Un código QR es una imagen. Es un patrón de cuadros claros y oscuros que codifica un texto corto, normalmente una dirección web, y cualquier cámara que pueda enfocarlo lo lee. No hay chip, ni batería, ni radio. Reproducirlo cuesta lo que cueste la tinta.
Una etiqueta NFC es un objeto físico: una antena diminuta y un chip, normalmente dentro de una pegatina o una tarjeta, que guardan un texto corto parecido. Un teléfono situado a unos cuatro centímetros toma de su propio campo de radio la energía justa para leer el chip. En la etiqueta no se almacena nada más allá de ese texto y, igual que un código QR, no ejecuta software en el teléfono.
La consecuencia que decide la mayoría de los proyectos es dónde está el coste. Duplicar un código QR es gratis para siempre. Duplicar una etiqueta NFC significa comprar otra etiqueta.
Los precios de las etiquetas cambian y varían según la cantidad, así que la comparación útil no es una cifra sino una forma: el QR escala a cualquier cantidad sin coste adicional y el NFC no.
| Lo que necesitas | Código QR | Etiqueta NFC |
|---|---|---|
| Crear el primero | Gratis | Gratis, pero compras la etiqueta |
| Cada unidad adicional | Solo la tinta | El precio de otra etiqueta |
| 100 displays de mesa | Una tirada de impresión | Una tirada más 100 etiquetas |
| Funciona en un teléfono antiguo | Sí, con cualquier cámara | Solo si el teléfono tiene NFC |
| Funciona desde el otro lado de la sala | Sí, si se imprime lo bastante grande | No, hace falta tocarla |
| Funciona a oscuras | No | Sí |
| Sobrevive a una fotocopia o captura | Sí | No |
El patrón es constante. El NFC justifica su coste cuando el objeto es permanente en lugar de impreso, cuando se manipula una y otra vez o cuando las condiciones le complican la vida a una cámara. En esas situaciones, el precio por unidad deja de ser la cifra decisiva.
Ese último caso es un argumento de diseño, no técnico. Pagar por un toque porque transmite calidad es una razón legítima para gastar el dinero — solo ten claro que estás comprando una sensación, no una capacidad.
Todo lo que se imprime en volumen. Menús, folletos, carteles, tickets, etiquetas de envío, tarjetas de visita, envases, displays de mesa, adhesivos para escaparates, acreditaciones de un evento de un día. En todos esos casos el coste marginal de un código es cero, y eso es difícil de igualar.
El alcance es la otra mitad. Todos los iPhone desde iOS 11 y prácticamente todos los teléfonos Android actuales escanean códigos QR desde la app de cámara nativa sin descargar nada. El hardware NFC está muy extendido, pero no es universal, se puede desactivar y el punto de contacto está en un lugar distinto en la parte trasera de cada modelo — exactamente el tipo de fricción pequeña que hace que un cliente se rinda y se marche.
Un código QR también sobrevive a que lo capturen, lo reenvíen, lo fotocopien y lo pongan en una página web. Una etiqueta NFC no puede salir del objeto al que está pegada.
En una única superficie de alto valor — una tarjeta de mostrador, un expositor, un folleto de habitación de hotel — añadir una etiqueta NFC junto a un código QR impreso cuesta una etiqueta y ninguna impresión extra. La gente usa el que ya entiende y no hay ningún conflicto técnico entre ambos.
Lo que no deberías hacer es apuntarlos a destinos distintos. Dos códigos en una misma superficie que llevan a dos páginas diferentes son de esos detalles que nadie nota hasta que las analíticas dejan de tener sentido.
QR Code Agent genera códigos en tu navegador, sin cuenta y sin marca de agua. Los códigos son estáticos, así que el destino va codificado en el propio patrón y nadie puede desactivarlos después. Descarga SVG para todo lo impreso y PNG para pantallas.
Si estás pensando en NFC porque te dijeron que un código QR lleva una cuota mensual, esa cuota pertenece a los códigos dinámicos, que son otro producto con una redirección de por medio. Vale la pena entender qué compra realmente esa cuota antes de cambiar de tecnología para evitarla.
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